“No que ya haya alcanzado, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si alcanzo aquello para lo cual fui también alcanzado de Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”. FILIPENSES 3:12-14
El trasfondo de ese texto es una imagen muy clara y simple, una que Pablo había visto en todo el mundo grecorromano. Pablo se había criado en la ciudad griega de Tarso, la capital de la provincia romana de Cilicia [Hechos 22: 3]. Y como tal, había visto allí, y en todo el Imperio Romano, los famosos y celebres juegos griegos. Una y otra vez, mientras leemos al Apóstol, encontraremos símiles y metáforas extraídas de esas demostraciones atléticas griegas.
“No que ya haya alcanzado, ni que ya sea perfecto”
. Pablo esta diciendo que cristiano está en medio de la carrera, cuando aceptaste a Cristo empezaste tu carrera. Estoy muy lejos de ser perfecto. (Sin embargo, soy perfecto, verso 15)
Olvidando ciertamente lo que queda atrás.
A veces la memoria pasada no nos dejan avanzar. Recordamos lo positivo del pasado, pero desechamos aquello que nos detiene.
Extendiéndome a lo que está delante.
. Miro hacia adelante, a la meta. Todo lo demás me distrae y me hace perder tiempo y propósito. miro a Cristo “prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” “Pongo mis ojos en Jesús”







